Caminando por Brasil el miércoles pasado, noté que el coletazo más notorio del terremoto para quienes disfrutamos de la bohemia es la baja cantidad de las conocidas cervezas industriales nacionales. Claro, ya es de conocimiento nacional que una de las plantas de la CCU sufrió severos daños y habrá escsez por un tiempo, lo que se traduce en precios más altos de las otrora económicas pero cefaleantes cervezas cristal, heineken, escudo, etc, etc.
Y pasando a otro tema, me metí en un local en cuyo refrigerador habían botellas de la nueva versión Weissbier lanzada por Kunstmann. Así que sin dilación exigí mi botella. Su color es amarillo algo turbio, menos que otras de la misma especialidad. El aroma es cerealista, con toques frutales, espuma color crema y su ABV es de 4.5. Al probarla se siente su sabor a trigo pero con un fuerte toque a maltas y cebada, con algún toque a plátano y suave amargor. Se siente fresca, lo cual es una condición inherente a estas deliciosas variedad pero creo que le falta un poco de cuerpo y personalidad. Además el trigo es menos evidente con su mezcla de sabores pero tampoco es para sepultarla. Es del tipo de cerveza que probaría en unos días más para una nueva revisión, a primeras luces parece sólo una buena cerveza, refrescante y amigable que se bebe sin grandes exigencias.
Luego de seguir mirando el exhibidor de cervezas, me decidí por una Troya Premium Porter. Ésta es un producto de "maceración escalonada", lo cual significa el uso de agua ca
liente (de unos 55 ° a casi 75° durante un período de tiempo más extenso, unas 3 horas) en el proceso de activar las enzimas de la malta convirtiendo el almidón en azúcares fermentables. Un tecnicismo algo complejo pero que a esta cerveza le confiere la propiedad de mantener esos azúcares frementables en botella (mucho sedimento se nota en su botella), aparte de otorgarle un sabor voluminoso y potente. Su capa de espuma cremosa es muy notoria y permanente, y con aromas a malta tostada, café y caramelo. Gran cuerpo y sabor a maltas, café, quizá chocolate amargo, no tan cremosa. Se bebe lentamente y hay momentos que sabe hasta algo hostigosa. El final es una persistente sensación a café y un dejo de amargor bastante agradable. Una cerveza poderosa hay que admitirlo, para quienes buscan dulzor, no es recomendable, pero aquel que desee beberse un equivalente del café amargo hecho cerveza, adelante, no quedarán defraudados.

